—A ver, ¿cómo piensas arreglar esto? Y voy a ser muy claro, la empresa no tiene tanto dinero disponible para que lo estés manejando a tu antojo, y eso lo sabes.
El señor Reyes se levantó de golpe.
—Además, este tal John Carter era tu cliente. Si de repente nos dio la espalda, ¿no crees que deberías ponerte a pensar que hiciste algo mal?
La mirada de Sofía se volvió seria.
—Y según usted, ¿en qué debería reflexionar?
La situación de la empresa no era algo que ella deseara, pero ver cómo venían a