Hacía poco tiempo, todo parecía marchar bien.
¿Qué había salido mal en los últimos días?
Los problemas habían caído sobre él como una avalancha. No solo sus socios le daban la espalda uno tras otro, sino que algunos ni siquiera querían recibirlo.
Si hasta sus amigos de toda la vida actuaban así, ¿qué podía esperar de los demás?
Fernando suspiró. A pesar de la decepción, intuía que debían tener sus razones, algo que no podían decirle. Por más que insistiera, si no querían hablar, no había nada qu