Capítulo veintiuno. Pequeña diabla
Pequeña diabla
Arturo se perdió en los labios de Paula, dejó que el calor inundara su ser como hacía tiempo no le sucedía.
El magnate quería más que un beso, quería fundirse en el calor de Paula, hacerla suya…
—¡Auch! —gimió bajito.
La diabla lo había mordido…
—Te dije que no te aprovecharas —le susurró Paula en medio de una hermosa sonrisa.
¿Cómo era que los demás no la escuchaban hablar?
—Paula…
La muchacha se giró para ver a su abuela, los colores se le subieron al rostro al darse cu