Capítulo veintidós. Voy a enseñarte
Voy a enseñarte
Arturo entró a la mansión fingiendo una calma que no sentía, su cuerpo estaba enardecido y él no sabía si era por el deseo que corría por cada fibra de su ser o si era el enojo de sentirse burlado. O quizá, y lo más acertado fuese una combinación de ambas, lo que dejaba a Paula en una situación de peligro, él pensaba cobrarse este juego. Aunque también pensaba disfrutarlo y mucho.
Un hombre como Arturo, era muy peligroso estando de cacería y ella lo sabía… Había algo en él que d