Capítulo ochenta y siete. Epílogo
Epílogo
Paula miró el nuevo cuadro que adornaba la sala de su casa, había sido un trabajo maravilloso y exquisito de Gerald Petit, uno de los pintores más reconocidos de Francia.
—Es hermoso, el cuadro perfecto de una familia feliz —musitó Arturo tomando la cintura de Paula por la espalda.
—Lo es —convino Paula mordiéndose el labio.
—¿Qué pasa, cariño? —preguntó el magnate al darse cuenta de la tensión en los hombros de su esposa.
—¿Qué harás con el cuadro de Pía? —preguntó.
Arturo la hizo gir