Capítulo quince. ¡Esa mujer era el diablo!
¡Esa mujer era el diablo!
Arturo cerró y abrió los ojos con cada notificación que le llegaba de las compras que Paula estaba haciendo.
Quería venganza y el mensaje era claro.
—¿Arturo? —llamó el abogado al ver a su amigo en aquel estado.
—Dile a Carolina que me envíe los documentos que necesito firmar —pidió sin verlo.
Diego se encogió de hombros, tampoco estaba para rogar a su amigo. Fue Arturo quién se metió en problemas con Paula, era él quien debía sufrir por hacerlo.
—Por supuesto —di