Sarah
—Ha sido Xavier —dijo Devon con toda seguridad. Yo lo sabía, pero no quería admitirlo.
—No sabemos si ha sido un accidente. Tal vez mi auto se averió y...
—Y empezó a despedir gases tóxicos mientras las puertas y ventanillas se trababan —me interrumpió.
Me crucé de brazos; no supe qué argumentar. No quería aceptar que Xavier había intentado matarme, porque eso significaba que tenía que tener miedo, y yo no quería tener miedo. Quería mudarme al departamento que había rentado, decorar el lu