—¿Qué le pasó? —preguntó uno de los paramédicos.
—No lo sé... —miré el auto, tratando de organizar mis ideas. Me temblaban las manos—. Estaba encerrado en el auto y... había mucho humo. Él estaba inconsciente. No le he encontrado el pulso... he intentado darle reanimación cardiopulmonar... —Me cubrí el rostro con ambas manos al sentir que mi expresión se deformaba por el llanto.
La impotencia me consumía mientras los dos uniformados atendían a Ryan. En cuestión de minutos, estábamos dentro de l