El duelo tiene una forma extraña de instalarse en el cuerpo. No llega como una explosión, sino como una presión constante en el pecho que no desaparece ni siquiera cuando intentas distraerte con tareas prácticas. Durante los días del funeral de Rhavi, me moví como si alguien más estuviera utilizando mi cuerpo: organizando, respondiendo llamadas, tomando decisiones que mi hermano no podía tomar.
Marcus estuvo presente en todo momento. No intentó ocupar un lugar que no le correspondía, pero tampo