La puerta de la habitación azul permaneció cerrada toda la mañana.
Clara desayunó sola no porque Leonardo no estuviera, sino porque no bajó cuando lo escuchó en la cocina. Se quedó en la habitación azul con el café que había preparado en la pequeña cafetera eléctrica instalada semanas atrás precisamente para los días en que no quería que el desayuno compartido tuviera el peso de una negociación.
Trabajó durante la mañana. Revisó los borradores del discurso, respondió correos de Nicolás, organiz