Mundo ficciónIniciar sesiónRegina llamó el viernes por la tarde.
Clara vio el nombre en la pantalla y lo dejó sonar dos veces antes de contestar. No por indecisión: era el tiempo que necesitaba para decidir el tono con que iba a responder, porque el tono con que se respondía a Regina determinaba siempre la dirección de todo lo que venía después, y Clara ya no tenía energía disponible para conversaciones que se fueran de las manos antes de llegar al punto.
Contestó al tercer timbre.
—Hola, mamá.







