Mundo ficciónIniciar sesiónIsabela no se movió después de escucharlo.
La frase de Leonardo seguía en el salón con una precisión demasiado limpia para poder desmentirla: te quise, pero durante demasiado tiempo confundí quererte con cumplir lo que esperaban de mí cuando estaba contigo. No había sido cruel. No había sido calculada. Quizás por eso dolía más. Las crueldades se pueden odiar con facilidad; las verdades dichas sin deseo de herir dejan menos lugares donde esconderse.
Seguía en el sofá con el libro







