—No quiero ir.
Harper cruzó los brazos sobre el pecho mientras miraba fijamente a Darian, que se estaba preparando para salir.
—Es mejor que me quede en casa acompañando a Jesslyn.
Darian apartó la mirada de los documentos sobre el escritorio y la fijó en Harper con una expresión innegociable.
—Tienes que venir.
Harper soltó un largo suspiro, empezando a frustrarse.
—¿Por qué tengo que estar presente?
—Porque son ellos quienes pidieron esta reunión.
—Entonces ve tú solo. Estoy segura de q