El viaje de regreso transcurrió en completo silencio. Harper iba sentada en el asiento del copiloto, observando las luces de la ciudad que pasaban por la ventanilla. A su lado, Darian seguía concentrado en conducir. El rostro del hombre permanecía calmado, frío y difícil de leer.
Después de varios minutos, Darian rompió el silencio.
—¿Qué te dijo Victoria?
Harper no giró la cabeza de inmediato.
—¿Hm?
—¿Te amenazó?
Una sonrisa sutil apareció en los labios de Harper.
—Solo fue una charla en