Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
El aire frío de la tarde me pegó directo en la cara cuando salimos del edificio de Bruno.
Llevaba tres meses casi sin pisar la calle, así que caminar por la banqueta se sentía como un lujo raro, me ajusté la bufanda gruesa que Bruno me había prestado y me abracé la panza de siete meses por puro instinto, caminando despacio por la calle.
—Ya casi llegamos a la farmacia grande de la avenida —me dijo Bruno







