Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
Cuatro meses, ciento veinte malditos días sin verla, sin escuchar su voz, sin saber si ella y mi hijo estaban bien.
Aventé la gruesa carpeta con el último reporte de los investigadores privados sobre el escritorio, otra vez nada, cero pistas. Había movilizado a las tres mejores agencias de seguridad del país, había gastado una verdadera fortuna en rastreos y parecía que la tierra se la había tragado por comple







