ISABELLA
Me desperté con la sensación de estar en las nubes.
La luz del sol se colaba por las cortinas, iluminando la habitación que, poco a poco, había dejado de parecer un mausoleo para sentirse como un hogar, Damián no estaba en la cama, pero el hundimiento en su almohada y su olor a madera impregnado en las sábanas me confirmaron que había dormido abrazado a mí toda la noche.
Me desperecé con una sonrisa tonta en la cara.
La noche anterior había sido un sueño. La exposición, los aplausos, l