Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
Habíamos perdido la noción del tiempo.
Llevábamos tres días encerrados en El Silencio. Tres días en los que Damián no pisó la oficina, no contestó el teléfono (que terminó apagando y tirando en un cajón) y no se puso un traje.
La mansión que antes me parecía una tumba lúgubre, se había convertido en nuestro patio de juegos privado. Matilde entendiendo perfecta







