Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
El consultorio no olía a hospital, olía a lavanda y a lujo.
Era una clínica privada en la zona más exclusiva de la ciudad, de esas que no tienen sala de espera porque los pacientes pasan directos, no fuimos la excepción, entramos sin detenernos.
Damián no me soltó la mano ni un segundo, su agarre era firme, casi doloroso y noté que ten







