Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
La tarde transcurría con una paz que ya empezaba a resultarme natural, estaba en el estudio revisando unos negativos cuando el teléfono vibró. Era Bruno.
—Chulada, necesito un favor —su voz sonaba apurada entre el ruido del tráfico—. El galerista de Zúrich mandó los contratos físicos para la gira de Madrid y los tiene la mensajería en la oficina del centro. Tengo la pierna fatal hoy y no puedo lidiar con el embrague del coche. ¿Podrías pasar tú? Solo es firmar el acuse







