Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
—¡No quiero escucharte, Damián! ¡Vete con tus contratos y tus rubias a otra parte! —grité, fuera de mí, mientras agarraba la almohada y la lanzaba con todas mis fuerzas contra su pecho.
Él se quedó ahí, de pie, recibiendo el impacto sin siquiera parpadear. Intentó abrir la boca para decir algo, pero no lo dejé. Agarré el cobertor pesado de la cama y se lo estampé en la cara, em







