Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
En cuanto mis ojos conectaron con los de Damián entre la multitud de la galería, el resto del mundo desapareció. No era sorpresa lo que sentía; era alivio puro. Habíamos planeado este momento, pero tenerlo ahí, cumpliendo su promesa de traer a los niños a la clausura, era la pieza que le faltaba a mi triunfo.
Bajé del estrado con pasos rápidos, ignorando a un coleccionista alemán







