Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIAN
—¡Alexander, suelta ese zapato ahora mismo! —grité, corriendo por la estancia mientras intentaba no resbalar con el jugo de manzana que habían tirado.
Mi hijo me miró con sus ojos grises, me regaló una sonrisa sin dientes y gateó más rápido hacia el estudio de Isabella, al mismo tiempo, el monitor de bebés en mi bolsillo empezó a pitar con insistencia. Victoria Eleonora acababa de despertar y







