Sin embargo, el peligro acechaba en la zona VIP. Lucía Cavalli, vestida de un rojo carmesí que evocaba sangre, sostenía una copa de champán mientras conversaba en voz baja con un hombre de aspecto sombrío,un detective privado que había estado siguiendo el rastro de la madre de Clara.
Lucía vio a la pareja acercarse y sus ojos brillaron con un odio visceral, para Lucía, la recuperación de Sebastián era una amenaza a su control sobre el patrimonio familiar o por lo menos sentía la sospecha que