El zumbido del ascensor industrial se detuvo con un golpe seco que reverberó en mis talones. Las rejas de hierro se abrieron hacia el vestíbulo principal del Banco de Inglaterra, revelando un escenario dantesco. Los lujosos mostradores de caoba y los pisos de mármol del banco más antiguo del mundo estaban cubiertos de vidrios templados pulverizados.
Afuera, la plaza de la City de Londres lucía desierta de soldados británicos. El duque de Cambridge había sido borrado del mapa; el poder estatal s