El eco de las palabras de Halloway pareció congelar los miles de lingotes de oro que nos rodeaban en la catedral de hormigón. El zumbido de los servidores cuánticos cambió de frecuencia, emitiendo un pitido agudo e intermitente que parpadeaba en las pantallas con las siglas de la Santa Sede.
¿La dinastía Merovingia? ¿Roma?
—Eso es imposible —mi voz sonó extraña, hueca, perdiéndose en la inmensidad de la bóveda—. Soy Sloane Mercer. Nací en un suburbio de Nueva Jersey. Mi hermano es un estudiante