El crujido de la madera rompiéndose fue como el disparo de un rifle en mitad de la negrura absoluta.
Luego, el grito desgarrador de Charlotte cortó el aire, un sonido agudo que se alejó a una velocidad vertiginosa hacia el vacío exterior del ventanal abierto.
La oscuridad era total. El apagón masivo del sector financiero había devorado hasta la última línea de luz artificial de la suite.
Me quedé helada en el sitio, con las manos extendidas en el aire, a solo unos centímetros de donde había caí