Narrado por Emma
El olor de las clínicas siempre me había parecido el aroma del limbo: una mezcla exacta de antiséptico, sábanas lavadas con cloro y el miedo flotante de los que esperan un milagro o una condena. Durante los últimos siete días, ese olor se convirtió en mi único oxígeno. No salí del hospital del sur ni para ver el sol. Mi vida se redujo al espacio estrecho de una silla de plástico junto a la cama de la unidad de cuidados intensivos donde mi abuela daba la batalla más difícil de s