Narrado por Noah
La camioneta blindada rugía como una bestia herida mientras cortaba los bancos de niebla que se aferraban a las laderas más bajas del monte Amiata. El rastreo de la señal satelital que Mateo había logrado interceptar de las comunicaciones de la ambulancia privada nos había llevado lejos de la autovía principal, adentrándonos en las antiguas zonas mineras abandonadas del sur de Siena. El lodo salpicaba los cristales y las llantas patinaban en las curvas cerradas, pero mis manos