ADRIANO
Me senté en la mesa junto a ellas, todavía con el cabello húmedo por la ducha. El aroma del pastel que habían traído de la cocina se mezclaba con el del café recién hecho. Mamá cortaba trozos generosos para todas, mientras Nana servía el café como si fuera una ceremonia.
—Adriano, cuéntanos —dijo mamá, dándome un vistazo rápido—, ¿cómo están las cosas?
Podría haber hablado de la empresa, de reuniones o inversiones, pero lo primero que me salió fue:
—Dalia está estudiando.
Las dos mujere