ADRIANO
El sonido del mar era todo lo que quería escuchar.
Las olas rompiendo contra la orilla, el viento cálido moviendo el cabello de Dalia, y su risa… esa risa que hacía que todo lo demás dejara de importar, esa risa que al fin había vuelto.
Llevábamos horas caminando por la arena. Descalzos, sin relojes, sin llamadas, sin nadie más. Solo ella y yo.
Dalia se agachó para mojar los pies en la espuma, el vestido blanco se pegaba a sus piernas, y cuando giró para mirarme, con el sol detrás, creí