Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana amaneció distinta. Por primera vez en mucho tiempo, la mansión no olía a pólvora ni a guerra. Olía a pan recién horneado, a fruta fresca, a café fuerte. Un aire de paz —aunque frágil— se había instalado entre esas paredes.
Dalia estaba radiante, con el cabello suelto y esa







