Mundo de ficçãoIniciar sessãoJACKELINE
La casa por fin estaba en calma. Los ecos de los gritos, de los disparos y de las guerras que parecían no tener fin se habían apagado, al menos por un rato. Dalia dormía abrazada a Adriano, por fin con un suspiro de paz. Y eso, de algún modo, me tranquilizó a mí también.







