DALIA
Nunca imaginé que el día más esperado de mi vida se convertiría en mi peor pesadilla.
Había pasado toda la noche a su lado, con la cabeza recostada sobre el borde de la cama, su mano entre las mías. La tensión en mi pecho era tan intensa que cada respiración dolía.
Desde que murió papá, Adriano se había convertido en lo único que tenía. Mi ancla. Mi hogar. Mi familia
—Adriano… mi amor…
Me incorporé con rapidez, sintiendo la punzada de mis músculos entumecidos. Lo vi despierto. Vivo. Senta