DALIA
Siete meses.
Había pasado más de medio año desde que me casé con Adriano para salvar a mi padre.
Siete meses en los que aprendimos a conocernos, a cuidarnos, a amarnos contra todo pronóstico.
Perdí a mi padre. Y, con él, también perdí el único hogar que había conocido.
Mi madre y mis hermanas me lo arrebataron todo, excepto los recuerdos.
Esa mañana, fui a verlo. Como siempre.
Llevaba flores nuevas, pequeñas y humildes, como él las amaba.
Dalias blancas que yo misma había cultivado.
Las