NO QUIERO QUE ME GOLPEE MÁS

ADRIANO

El cristal de la ventana devolvía una ciudad en tonos de plomo. Desde aquí arriba parecían piezas obedientes, moviéndose en su carril. Ojalá la gente fuera tan predecible como los semáforos. Solté el bolígrafo y me masajeé el puente de la nariz. Dormí dos horas, con suerte. Dalia se movió en sueños y yo me quedé despierto viéndole respirar, tenía miedo que los bebés no la dejaran descansar.

—¿Qué se ha averiguado? —pregunté sin rodeos.

Gael estaba encorvado sobre la mesa de reuniones, l
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP