ADRIANO
Escuchar a Valerio decir que quería que mi madre fuera su esposa me hizo atragantarme con el vino.
Literalmente. Tosí, carraspeé y sentí cómo Dalia me daba una palmadita en la espalda para que no muriera ahí mismo frente a todos.
Lo miré.
Lo miré con tanta intensidad que si las miradas mataran, estaríamos planeando un segundo funeral.
Mi madre, por su parte, solo sonrió tímidamente.
¿Y eso qué significaba?
¿Acaso de verdad estaba pensando en casarse con ese hombre?
¿Y el apellido Blacks