Esa mujer me volverá loco.
GAEL
Llevaba toda la mañana caminando como un gato enjaulado.
Arriba, abajo, a un lado y al otro del despacho de la organización, sin poder concentrarme en nada más que en una sola imagen: ese mechón blanco cayendo sobre su rostro.
Anastasia.
Desde que la había vuelto a ver ayer, mi cabeza era un caos. No podía dejar de pensar en su voz, en cómo se movía, en cómo me había dejado sin aliento aquella noche. Y ahora… era la hermana menor de Lia y Lena.
Perfecto. Iba a morir, despacito, y con una s