ADRIANO
Estaba en mi oficina, revisando unos documentos que Gael había dejado en el escritorio, pero la tinta en las páginas era solo un borrón frente a mis ojos. No podía dejar de pensar en lo de ayer. En ella poniéndose frente a un arma. En su voz quebrada rogando que no me pasara nada. Le había pedido que investigara a Enzo, por qué quería matarme, si él estaba detrás de mí, era porque mi cabeza tenía precio, quería tener toda la información antes que llegara ese idiota a mi oficina. Tendríam