ADRIANO
El sonido de la campanita sobre la puerta me recibió junto al aroma intenso del café recién molido.
El murmullo de conversaciones y el golpeteo de tazas contra los platillos llenaban el ambiente.
Le había hecho caso a Ash, llevaba unos tres días siguiendo a Dalia, sabiendo sus horarios, y su cafetería favorita.
Y entonces… la vi.
Estaba junto a la barra, esperando su pedido.
Su cabello recogido de forma descuidada, un suéter claro, los dedos jugando con la manga como si buscara distraer