Mundo ficciónIniciar sesiónARMANDO
Respiré hondo frente al lugar donde tenía que esperar a Annalena. El moño ya estaba en su sitio, pero mis manos no dejaban de ajustarlo una y otra vez.
Detrás de mí, las cuatro voces que más caos y cariño traen a mi vida no dejaban de hablar al mismo tiempo.







