Máximo se levantó temprano al día siguiente. No para esperar un desayuno que sabía que no llegaría, sino para planear su estrategia. Había pasado toda la noche dando vueltas en la cama de invitados, pensando en la escena del collar. En la forma en que Helena le había arrebatado la joya a Mónica. En la chispa de fuego en sus ojos.
¿Cómo no la había visto antes?
Se vistió con cuidado. Un traje oscuro, camisa blanca impecable, el perfume que a ella siempre le había gustado. Incluso se peinó con má