Capítulo 10 Verdades incómodas.
Esa noche, Máximo decidió que tenía que hacer algo. No podía seguir así, esperando que Helena apareciera como un fantasma en su propia casa.
—Helena —dijo, cuando ella finalmente llegó, cerca de las nueve de la noche. —Hemos estado todo el día sin hablar. Esto no es un matrimonio.
Helena lo miró con una calma que lo desconcertó.
—Tienes razón, Máximo. No es un matrimonio. Es un mes de reconciliación. ¿No te acuerdas?
—Pero podemos intentarlo —dijo él, y su voz sonó casi suplicante. —Podemos sal