Capítulo 8 La recuperación.
Helena sintió que el suelo se abría bajo sus pies, pero esta vez no era para hundirse. Era para encontrar algo sólido. Algo dentro de ella que la impulsaba hacia adelante.
Caminó hacia Mónica con pasos lentos, precisos, y la tomó por la muñeca. No con violencia, pero con una firmeza que sorprendió a ambas.
—Quítatelo —dijo, y su voz era un susurro peligroso. —Ahora.
—¿Qué? —Mónica intentó soltarse, pero Helena apretó más. —¡Máximo!
Máximo dio un paso adelante, pero Helena levantó la otra mano,