Nico, al llegar al hospital y ver a su padre, no puede contener la urgencia y la preocupación que lo embargan. Corre hacia él, el miedo y la ansiedad marcados en su rostro, buscando respuestas, buscando algún tipo de consuelo en este momento de incertidumbre.
Al ver a su hijo acercarse, Gio se prepara para lo difícil que será compartir las noticias sobre el estado de Fiorella.
—Papá…
—Nico, tu madre... ella ha sido gravemente herida. Está en un coma inducido ahora mismo. Los médicos dicen que las próximas horas son críticas.
Las palabras caen sobre Nico como un golpe, cada una un peso que parece hundirlo más en la desolación. Aunque por lo general se muestra reservado y distante, manteniendo sus emociones firmemente bajo control, siempre pareciendo alegre, feliz en todo momento, la gravedad de la situación atraviesa todas sus barreras. Las lágrimas comienzan a formarse en sus ojos grises, brillantes signos de su miedo y dolor.
—Pero ella... ¿va a estar bien? Quiero decir, ¿se va a rec