82

—No lo sé, mamá. No lo veo del mismo modo que tú, lo siento.

—¿Y de qué modo lo ves? ¡¿De qué modo?! Porque solo hay un modo de verlo. ¿qué opinas tú, Mauro?

—¿Y qué quieres que opine? No tengo nada que decir, fue una oferta a Leandro, no a nosotros. Por lo que no tengo que decir nada.

—Puedes decir lo que piensas, Mauro—le animó su hermano.

Mauro estaba en la butaca más alejada, mientras Patrizia estaba sentada frente a su hijo mayor.

—Creo que… es una oportunidad de un cambio para ti.

—¡No es una oportunidad! ¡Es una simple migaja! No es lo que mereces, mereces más, mereces todo, ¿es que no estás de acuerdo con eso? Eres el primogénito, Leandro.

—Y por más de cuarenta años eso no me ha servido de nada, ¿crees que ahora sí? Ya hice lo que me dijiste y creo que es aquí donde digo basta, porque está decidido, no podemos hacer nada.

—Sí podemos—dijo su madre—. Podemos obligar a ese viejo a cambiar el testamento.

—¿Obligar? —preguntó Mauro, poniéndose de pie cuando las insinuaciones de s
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP