—No lo sé, mamá. No lo veo del mismo modo que tú, lo siento.
—¿Y de qué modo lo ves? ¡¿De qué modo?! Porque solo hay un modo de verlo. ¿qué opinas tú, Mauro?
—¿Y qué quieres que opine? No tengo nada que decir, fue una oferta a Leandro, no a nosotros. Por lo que no tengo que decir nada.
—Puedes decir lo que piensas, Mauro—le animó su hermano.
Mauro estaba en la butaca más alejada, mientras Patrizia estaba sentada frente a su hijo mayor.
—Creo que… es una oportunidad de un cambio para ti.
—¡No es