Ella era la culpable, Fiorella era la culpable de todas sus desgracias.
¿Quién más podría ser?
Había tenido que vivir divido entre dos hogares gracias a Fiorella.
Por culpa de Fiorella ahora su padre lo desheredaba.
¿Cómo es que su vida había cambiado tanto desde que se divorció de Fiorella? ¡Porque Fiorella le estaba haciendo la vida imposible! No podía haber otra explicación, ella era la única capaz de llevarse su paciencia, su calma. Nadie más.
Conduciendo hacia su antigua casa, iba pensando en lo mucho que Fiorella había acabado con su vida, en el infierno que había llevado a su lado, por tiempo intentando complacerla en todo, en ocasiones olvidándose de sí mismo para ver si así podía aplacar el genio y locura de esa mujer.
—Fui yo quien sobrevivió a ti—dijo, apretando sus manos al volante y pisando el pedal—. Yo soy quien ha salido dañado de todo esto. ¿Desheredado? ¿avergonzado y ridiculizado por Franco y mi padre? ¡Esto es tu culpa!
De nadie más.
¡Obvio que Fiorella era la culp