DANTE
La luz del amanecer se cuela por las cortinas, pintando rayas doradas en el suelo de mi habitación. Me despierto temprano, mi cuerpo cálido, pesado, todavía vibrando por la noche extraordinaria con Serena.
Está a mi lado, desnuda bajo las sábanas blancas, su cabello oscuro desparramado en la almohada, su piel brillando como si atrapara el sol. Mi pecho se aprieta, no de angustia como esos meses perdidos, sino de algo más grande, algo que me llena. Sonrío, mi respiración calmada, y me leva