SERENA
La vida es un juego, y yo soy la reina de las trampas bien jugadas.
Después de ese encuentro en el mercado, supe que tenía que subir la apuesta con Dante Queen. No iba a conformarme con tomates rodando y amenazas vacías de policía. Quería su atención, su espacio, su maldita rendición. Así que planeé mi próximo movimiento con la precisión de un cazador que sabe exactamente dónde clavar la flecha. Una cena privada. Un cumpleaños falso para mi querida Bianca, aunque ella no tenía idea. Y, lo mejor de todo, sería solo para mí. Él y yo, cara a cara, sin escapatoria.
Hice la reserva por teléfono, usando un nombre falso —Valentina Rossi, un alias que sonaba lo bastante elegante para no levantar sospechas—. Llamé a La Brasa Oculta y dejé caer la bomba: un evento especial, el cumpleaños de una amiga muy importante, un grupo selecto, un menú exclusivo. Exigí que el chef estuviera presente, que el lugar fuera solo nuestro por la noche. El mesero al otro lado de la línea tartamudeó, pero a