DAMIANO
Me despierto temprano, el sol apenas asomándose por las ventanas de la Mansión, tiñendo el lago de un naranja suave que se refleja en las paredes.
Me levanto de la cama con una energía que no he sentido en días, tengo la ropa que elegí para hoy ya colgado en el armario, listo para ponérmelo después de una ducha rápida.
Quizás estoy un poco ansioso.
Tomo un vestido para Serena, empaco un poco más de sus cosas en el bolso para que tenga de donde elegir; elijo un vestido para ella: uno azul claro, ligero, que sé que le gusta usar cuando el clima está cálido como hoy, mis dedos rozando la tela por un segundo, y sonrío, imaginándola con él puesto, el viento del lago jugando con su pelo.
Bajo a la cocina, donde la cocinera ya está trabajando, el olor a pan recién horneado llenando el aire. Le di instrucciones anoche: un picnic, algo simple pero perfecto. Sándwiches de jamón y queso, una ensalada fresca, frutas, una botella de vino blanco para acompañar.
Todo está listo en una cesta